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Puede que pienses en el descanso en términos de dormir, tumbarse, relajarte o meterse en la cama… Pero puede que tu cuerpo necesite pausas; tu mente, desconectar; tus sentidos, un respiro; tus habilidades sociales, un descanso; e incluso tu yo creativo, una oportunidad para inspirarse.

Por eso creo que pensar en los tipos de descanso puede ser una excelente manera de comprender esta parte enorme, pero en la que normalmente no reflexionamos mucho, de nuestra vida cotidiana.

Ya sea obvio o algo en lo que ni siquiera te habías dado cuenta, seguramente hay algunos tipos de descanso que ya practicas.

Tipos de descanso: muchos pueden variar

Cuando pienso en tipo(s) de descanso, casi siempre empiezo con el descanso físico. Creo que es un buen punto de partida porque realmente es una condición tan amplia.

Dormir, sentarse o simplemente moverse esencialmente crea pausas para permitir que el cuerpo realice funciones corporales cruciales, así como una oportunidad literal para descansar. Sin embargo, la verdad es que los tipos de descanso varían en gran medida.

Por ejemplo, podrías estar sentado y aún así tener la mente ensimismada; puede que te duermas profundamente (ya sabes si realmente has obtenido suficiente sueño reparador) y aún necesitar alguna forma de estimulación; y podrías pasar el día relajándote solo para volverte loco el día siguiente.

Todo esto se analiza en detalle en «El arte de la pausa», pero lo principal aquí es que hay muchos tipos de descanso. Cuidémonos unos a otros teniendo en cuenta esto, en lugar de juzgar cuál es mejor. La mayoría de los tipos de descanso están categorizados como tales por una razón.

Descanso físico

Este tipo de descanso es el más evidente, tal vez por razones biológicas. Después de todos nuestros días ocupados, necesitamos detenernos y, bueno, detenernos. Tomar una siesta, ir a la cama, sentarnos fuera por un rato y simplemente no hacer nada son algunas de las maneras más comunes en que podemos detenernos.

Sin embargo, hay numerosas situaciones en las que se presenta un descanso físico: cuando vas a un ambiente más relajado. Una silla cerca de una ventana, una hamaca que simplemente quiere mecerse y una atmósfera sin prisa en la que ni siquiera tienes que desplazarte pueden ser suficientes para indicar que no necesitas moverte. Así es como podría describirlo yo, de cualquier modo.

Este tipo de descanso es extremadamente básico y no requiere grandes consideraciones para obtenerlo. A veces ni siquiera tienes que sentarte. Sientete.

Descanso mental

Otro tipo común, que también es difícil de captar a primera vista, sería el descanso mental. Probablemente te sorprendas al darte cuenta de lo agotadora que puede ser una mente humana. Las preocupaciones, la comunicación, los pagos, las listas, las actualizaciones y otros temas que a menudo ocurren mientras no estás haciendo nada específicamente con tu vida.

El descanso mental implica tomar un paso atrás respecto a todo aquello, dando pequeños pasos hacia adelante para evitar caer de lleno en la depresión (o al menos frenar el estrés). Por ejemplo, leer un par de libros, sentarte en una terraza o mirar las olas desde la playa son algunas formas básicas en que podrías tomar un descanso mental. Algo realmente genial para ello son los trabajos repetitivos.

Cocinar, limpiar, cuidar de las mascotas o incluso planchar pueden crear uno cuando se realizan lentamente y con atención sin esperar nada más.

Los tipos de descanso más simples generalmente implican simplemente reducir tu nivel de actividad.

Descanso sensorial

¿Alguna vez te han dicho que te quedes quieto y en silencio? Seguro que ha sido para calmar los nervios o relajarte. Lo mismo puede decirse del descanso sensorial. Vivimos rodeados de ruidos fuertes, pantallas brillantes, luces destellantes y mucha comunicación en general, pero a veces necesitamos limitar estas influencias externas.

Bueno, ¿qué mejor que simplemente poner el teléfono en modo avión durante un rato? Apagar la tele o escuchar la radio. Conseguir una habitación soleada (o cualquier otra sala) y sentarte en algún lado tranquilo y verde también ayudaría enormemente. El mar es famoso por proporcionar exactamente eso debido a sus sonidos, el aspecto visual específico y la disponibilidad de opciones para no hacer nada. Aunque estoy seguro de que no se limita solo a las playas. Simplemente mirar a tu alrededor puede revelar sonidos bastante agradables en cualquier lugar con árboles, pájaros u otras personas charlando.

Incluso el mar posee algunos sonidos interesantes que vale la pena escuchar con atención. Los sonidos se vuelven especialmente importantes durante este tipo de descanso, ya que la mayoría de las veces no los creamos nosotros mismos. Por eso, supongo, mencioné a los pájaros y al mar anteriormente.

Descanso creativo

Me encanta crear. Me encanta pintar y escribir, cocinar y decorar, fotografiar, y plantas. Pero hay ocasiones en que me doy cuenta de que quiero tomarme un descanso de mi propia expresión. Puede parecer extraño, porque normalmente asociamos todo lo creativo con la creatividad. Lo bueno es que incluso hay un tipo de descanso específico destinado a esto: el descanso creativo.

Lo que encontré especialmente intrigante fue la idea central detrás de este tipo de descanso. En realidad no implica abandonar temporalmente tu lado creativo, sino participar en proyectos menos importantes, que en última instancia contribuyen a tu desarrollo creativo en conjunto. Tienes que intentarlo por ti mismo, porque no se trata de algún resultado logrado. Este tipo de descanso proporciona diversión, paz y satisfacción sin tener que completar alguna obra grande.

Hacer garabatos en un cuaderno, sacar fotos para nada o incluso modificar una receta (porque se te olvidó añadir algo) son pequeños ejemplos de algunas actividades para este descanso. No hay productos acabados ni resultados medibles. Así es como se alcanza la relajación.

Descanso emocional

Tu relación con otras personas también tiene su propia dinámica. Es posible que quieras estar rodeado de gente todo el tiempo y luego, después de un rato, tengas que sentarte solo por un instante. Quizá también haya ocasiones en que simplemente quieras interactuar un poco, para variar.

Aquí es donde entra el descanso emocional, ya seas tú o otra persona. Implica estar sin hacer nada concreto. Ni tener que fingir, ni tener que decir algo inteligente, ni tener que enterarte de algo nuevo. Eso no significa que no puedas interactuar con nadie, claro. El descanso emocional también puede implicar sentarse con alguien y simplemente estar en silencio, prestando atención a la atmósfera.

Beber café con una compañera de clase, cada una leyendo su propio libro, por ejemplo, también puede decir mucho.

Descanso social

Creo que el descanso social es uno de mis favoritos. Ser humano definitivamente nos da un sentido de comunidad, pero necesitamos alimentarlo. Comer juntos, interactuar y celebrar son tantas cosas buenas para hacer con otras personas. Para complementarlo, también tenemos el descanso social.

Puedes pensar en él como esos momentos en que estás completamente relajado, pero aun así quieres pasar el rato. Sería una tarde libre o simplemente caminar solo por ahí. O simplemente estar presente en cualquier acontecimiento en el que no haya interacción social requerida. Conoces a muchas personas que hablan mucho entre sí, pero ¿has considerado lo increíble que sería simplemente sentarse en silencio?

Ahora, con toda la tecnología y la posibilidad de chatear incluso cuando estás con otras personas, se ha vuelto un poco raro. Un descanso social puede consistir en simplemente apartarse y permitirse faltar a todas esas cosas. Como en el descanso emocional, esto no excluye a las personas, pero se centra principalmente en momentos más introvertidos. Te das una oportunidad de simplemente estar sin hacer nada concreto.

Descanso espiritual, sin complicaciones

“Espiritual” es una de esas palabras confusas, porque cada persona le atribuye un significado diferente. Supongo que la mayoría de las interpretaciones implican algo religioso o de devoción. No hay una definición única, así que voy a basarme en mi propia comprensión para describir mi tipo de descanso espiritual. Pensé que era interesante mencionarlo, porque la mayoría de los recursos en línea lo describen como muy similar al descanso emocional.

Tener un descanso espiritual significa simplemente dedicar un poco de tiempo a relajarse y calmarse. Mirar el amanecer o el atardecer, tomar un desayuno matutino, caminar al trabajo cuando es muy temprano y salir a dar un paseo corto sin ningún lugar específico al que llegar. Estos son todos algunos de mis momentos favoritos para tomarme un descanso espiritual, simplemente porque puedo observar el mundo que me rodea. No hay propósitos ni cosas que hacer. En cambio, se trata de estar presente en un lugar que simplemente te gusta.

Aplicando este conocimiento

Reflexionar sobre los diferentes tipos de descanso ayuda a la persona promedio a saber qué necesita en este momento. Yo diría que la utilidad principal de esta información es que ahora puedes evaluar cuáles son esas cosas. Digamos que llevaste una hora sentado frente a una laptop. No necesariamente creará efectos negativos si simplemente te metes en la cama para tomar una siesta corta; eso sería un descanso físico. Supongamos que pasaste todo el fin de semana hablando con amigos. Estar solo en casa por un par de horas (o incluso un día) sería entonces un descanso emocional. Si trabajas duro en clases durante el día, cocinar algo decente por la noche sería un descanso físico, mental y sensorial (y un poco creativo). Todo depende del contexto.

El descanso también puede ser sumamente simple. Tal vez necesitas una sombra más, un amigo con quien charlar, un libro para leer, una ventana abierta, el viento en el rostro o incluso una comida caliente.

Es una de las herencias más valiosas de la vida lenta.

La vida lenta no tiene por qué ser monótona, aburrida ni incluso excesivamente filosófica. Puede ser divertida, interesante y, lo más importante, simplemente una nueva forma de ver la vida tal como es (sin importar lo ocupada que estés). Si estás dispuesto a explorarla y aprender sobre ella, te recomendaría empezar por los tipos de descanso. Aquí encontrarás algunos consejos, y hay muchos recursos en el blog de Life Hackers dedicados a este tema. Estoy deseando que te sumerjas.

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